Introducción
El 31 de Mayo de 1970, un terrible terremoto, conjuntamente con una avalancha, produjo una de las peores catástrofes naturales registrada en la historia del Perú.
En este reporte se presenta información geográfica, lista de víctimas y daños, referencia a la comunidad internacional, más una historia personal relacionada con el terremoto.
Geografía
El Perú está ubicado en la costa occidental de América del Sur, limitando al norte con Ecuador y Colombia, al este con Brasil y Bolivia, al sur con Chile, y al oeste con el Océano Pacífico.
El epicentro del terremoto fue localizado en el mar a 35 km de la costa, donde la Placa Sudamericana se desliza por debajo de la Placa Tectónica de Nazca. El terremoto afectó las regiones de Ancash y La Libertad, causando la mayor destrucción en la zona del Callejón de Huaylas.
Víctimas y Destrucción
El movimiento telúrico desestabilizó la pared norte del nevado Huascarán produciendo una avalancha de rocas, hielo y nieve que sepultó a los pueblos de Yungay y Ranrahirca. La avalancha consistía de una masa de 1,000 m de ancho y 1,500 m de largo desplazándose a una velocidad de 160 km/hr.
El número total de víctimas debido al terremoto y la avalancha fueron 75,000 fallecidos, 25,000 desaparecidos y 150,000 heridos. Aproximadamente 1,000,000 de personas quedaron sin hogar. En Yungay, 20,000 personas murieron sepultados por la avalancha, y sólo se salvaron 400 personas, incluyendo 300 niños, que estaban asistiendo a un circo en el estadio del pueblo.
Los daños resultaron en pérdidas económicas que sobrepasaron los quinientos millones de dólares.




Ayuda Internacional
Ante este acontecimiento el Presidente del Perú solicitó la cooperación internacional. La ayuda llegó desde distintas partes del mundo, primordialmente desde nuestro continente y Europa.
El Primer Ministro de Canadá, Pierre Elliot Trudeau fue uno de los primeros líderes mundiales que reaccionaron al enviar el 6 de Junio cinco aviones Caribou y un avión Hércules. Los aviones llegaron al Perú el 8 de Junio, constituyéndose así en la vanguardia del auxilio. Los aviones Caribou, muy adecuados para grandes altitudes y terrenos montañosos, comenzaron el 9 de Junio, a sobrevolar la zona afectada asistidos por copilotos peruanos.
Los canadienses proporcionaron suministros médicos, agua, alimentos y ropa. Adicionalmente, trajeron e instalaron 7 generadores para reemplazar algunas centrales eléctricas destruidas. En resumen, los canadienses realizaron 97 vuelos, llevando más de 180 toneladas de artículos y provisiones de emergencia.
El 9 de Junio los Estados Unidos enviaron al Perú el barco USS Guam, que comenzó sus operaciones el 12 de Junio con 16 helicópteros que sobrevolaron la zona de desastre y transportaron equipos de médicos a áreas remotas aportando, en sus 800 vuelos, más de 55 toneladas de suministros de emergencia.
Rusia proporcionó ayuda por medio de los enormes aviones de carga Antonov que llegaron al Perú via Islandia y Canadá.
Los vuelos a la zona de desastre eran extremadamente complejos pues exigían elevarse más allá de los 5,000 m de altura para luego aterrizar en una pista de cascajo de 1,000 m de largo y a una altura de 3,000 m. En esas condiciones volar era extremadamente peligroso, el hecho lo confirma la realidad: en la primera semana 3 helicópteros estadounidenses, un avión argentino y un helicóptero peruano sufrieron accidentes. Una nota adicional triste fue la tragedia de un avión ruso Antonov, con 23 personas a bordo, desaparecido mientras volaba entre Reykjavick, Islandia y Halifax, Canadá, en ruta al Perú.
Trabajo de Reconstrucción Eléctrica
En la época del terremoto, yo trabajaba en el departamento de Fuerza Eléctrica de la Cerro de Pasco Corporation en la ciudad de La Oroya.


Los trágicos sucesos del Callejón de Huaylas me impactaron fuertemente, por lo que solicité a la gerencia ser enviado a la zona afectada para contribuir con los trabajos de reconstrucción. Mi solicitud fue aprobada y el 6 de Junio partimos para el área de desastre con una excelente cuadrilla de linieros y electricistas llegando ese mismo día a la ciudad de Huánuco donde pernoctamos. Al día siguiente arribamos al pueblo de Chiquián y empezamos los trabajos de reparación el 8 de Junio. Para el viaje desde Huánuco hubo que usar trochas y pequeñas carreteras ya que las carreteras regulares estaban intransitables. En la parte final del viaje tuvimos la ayuda de un grupo de construcción civil de la compañía que nos abría el camino hacia adelante.

Chiquián tenia una pequeña planta hidroeléctrica, que resultó con su canal de agua completamente obstruido por barro y roca. Los lugareños limpiaron el canal, y también proporcionaron árboles que los preparamos para usarlos como postes. Con estos postes más herrería, aisladores y conductores que habíamos traído fue posible reparar las lineas eléctricas y habilitar así este servicio.

Después de Chiquián nos trasladamos al pueblo de Recuay donde realizamos un trabajo de reconstrucción similar, aunque para un sistema eléctrico de mayor envergadura.



Dos semanas después de completar nuestras tareas, viendo que teníamos alimentos que no íbamos a utilizar, decidimos, antes de regresar a La Oroya, dirigirnos a Huaripampa, un pueblito aislado en las alturas que no había recibido ayuda alguna y repartirles los alimentos.



Cumplir nuestras tareas de reconstrucción fue para nosotros una experiencia interesante y conmovedora.
Conclusiones
Las lecciones sobre este trágico suceso no fueron ignoradas por el Perú. Un Cuerpo de Defensa Civil fue creado para organizar las acciones de asistencia, en lugar de las autoridades militares cómo fue el caso en 1970. También cada año, el 31 de Mayo todas las escuelas llevan a cabo un ejercicio de simulacro de terremoto, y se celebra este día como el Día de Educación de Desastres Naturales y de Reflexión.
El pueblo del Perú agradeció infinitamente a todos los hermanos y hermanas que vinieron desde diferentes partes del mundo para ayudarnos, y sintió mucha tristeza por la pérdida de vidas en sus esfuerzos por auxiliarnos.
Por mi parte y la de nuestro personal nos sentimos muy orgullosos de haber podido ayudar a nuestra gente que sufrió esta terrible tragedia.