Análisis de problemas sociales en el Perú

REVUELTA APRISTA – CAJAMARCA 1935

En 1933 el comandante Gustavo Jiménez, el famoso “zorro” Jiménez dirigiendo el Regimiento de Infantería No. 11 se sublevó en Cajamarca contra el gobierno del Presidente Constitucional Luis M. Sánchez Cerro. La sublevación fracasó. Jiménez ante el negro futuro que se le presentaba, se suicidó. Los oficiales que lo acompañaron en esta aventura fueron juzgados sumariamente por traición a la Patria, por poner en riesgo la nación en momentos que el Perú estaba en conflicto con Colombia en ese entonces. El Regimiento No. 11 fue totalmente desmantelado, con el resultado que en Cajamarca quedó solamente la Policía Nacional como fuerza del orden con los cuerpos de la Guardia Civil y la Guardia de Seguridad.

En Cajamarca el cuartel de la Guardia Civil se ubicaba a la salida de la ciudad, en el camino hacia Pacasmayo y servia de puesto de control para el transporte interprovincial, mientras que el cuartel de la Guardia de Seguridad quedaba en la calle del Arco y colindante con la Cárcel.

El 6 de Enero de 1935 estalló una revuelta aprista. Ese día al mediodía cuando la mayoría del personal de la Guardia Civil había salido a almorzar a la ciudad, llegaron los subversivos al puesto de control en camiones del Sr. Revilla. Tomaron el cuartel y  se apertrecharon de armas y municiones. Así armados los apristas se enfrentaron a la Policía. En la refriega caen abatidos el alférez de la Guardia Civil Erasmo Roselló y otros efectivos. Luego se dirigen al cuartel de la Guardia de Seguridad con el objetivo de capturarlo

Ese día el guardia don Timoteo Sánchez Valenzuela de la Guardia de Seguridad estaba de franco y había planeado realizar un paseo campestre con su señora esposa doña Rosa Palacios Linares de Sánchez y su bebita de cuatro meses Sara (mi futura esposa). Al escuchar las explosiones de la calle asumieron que eran fuegos artificiales por el Día de Reyes. La familia Sánchez-Palacios estaban a punto de salir de la casa, cuando llegó la señora doña Jesús Linares, madre de Rosa, y les comunicó que había una balacera en las calles. En vista de esto, el guardia Sánchez se vistió de uniforme con su polaca y polainas y se dirigió a su cuartel del Arco evitando las calles, dando una vuelta por el campo.

En el cuartel, el capitán López Gamarra le ordenó a recibir armamento y municiones e instruyéndole a ubicarse en el torreón de la cárcel junto con el guardia Julio Alvarez para defender la parte posterior del cuartel. Alvarez no era tan cuidadoso como Sánchez y asomaba demasiado la cabeza recibiendo un impacto de bala en la oreja y perdiendo el conocimiento, felizmente sin resultados fatales. Al parecer algunos de los subversivos eran licenciados de las Fuerzas Armadas por la destreza con que usaron el armamento militar.

La Guardia de Seguridad, además de algunos efectivos de la Guardia Civil, defendieron tenazmente el cuartel del Arco. Lograron que los subversivos apristas se replegaran, y luego con operaciones de contraataque, los hicieron huír. De esta forma el control de Cajamarca fue retomado por las fuerzas del orden.

Pacificado completamente Cajamarca, Sánchez, tres guardias y un sargento fueron designados en comisión para llevar el cadáver del alférez Roselló a Lima para su funeral. El grupo viajó primero al puerto de Pacasmayo, para luego embarcarse a bordo de un vapor chileno hacia el Callao, donde entregaron el cuerpo del difunto alférez a las autoridades policiales.

Sánchez luego fue transferido a Puno, después al Cuzco y cuando consideraba renunciar a la Policía fue ascendido a la clase de cabo y transferido a Lima. Desde  la capital organizó el viaje de su familia desde Cajamarca a Lima, y así reuniéndose la familia completa.

Entrevista con Don Timoteo Sanchez — 1995

La Policía Nacional actuó leal y disciplinadamente para controlar los violentos sucesos en Cajamarca de 1935. Ignoró el maltrato inicial en su contra, de pocos años atrás, de parte del gobierno al considerarla la “Guardia Pretoriana” de Leguía, como contaría mi señor padre suboficial de la Guardia Civil, don Nicolás Vera Gamarra (1897-1962). 

Debemos honrar a nuestra Policía que, a pesar de las adversidades iniciales, luchó tenazmente defendiendo el orden publico. Obligó a la huida de los subversivos apristas y restableció la paz social en Cajamarca de 1935. Con mucha razón tienen el lema “El Honor es su Divisa, como en la Madre Patria”. Para el himno de la Benemérita Guardia Civil del Perú click el siguiente enlace.

Fuente: YouTube de Roberto H. García R.

FUENTES

  1. Conversación con mis suegros, el suboficial de la Policía Nacional don Timoteo Sanchez Valenzuela (1908-2001) y su señora esposa doña Rosa Palacios Linares de Sanchez (1917-2014)
  2. Libro “Historia de la Republica del Perú, 1822-1933, tomo XIV” de Jorge Basadle (1968)
  3. Articulo “Crisis de Regimen Politico, Insurreccion y Surgimiento de un Partido (a propósito del levantamiento Aprista de 1935 en Cajamarca)”, Cesar A. Aliaga Diaz (2019)